
Cuando la tormenta empieza a amainar y se vislumbra a lo lejos un indicio de calma, tu mano se desliza suavemente recorriendo mi espalda, recibo un beso más…uno más en mi hombro
Cuando las respiraciones empiezan a ceder paso a un ritmo mas tranquilo y tu cuerpo y el mío siguen aún juntos descansando en nuestros costados, tu pecho sigue adherido a mi espalda gozando esa mezcla de sudores y aromas, de besos salados y alientos perfumados
Allí entorno mis párpados y agudizo mis otros sentidos, especialmente el del tacto, lo ejerzo en todo mi cuerpo y empiezo a disfrutar el inicio del otro ritual
Casi intuyo algunos de tus movimientos, los espero… sonrío y espero
Tu mano me lleva el cabello detrás de la oreja y mordiscos pequeños en el lóbulo inician un viaje cargado de besos que se dirige a mi hombro, allí acampan tus labios y tu lengua.
Mi cuerpo obediente responde arqueándose, se acomoda en tu hueco para no perderse detalle
La mordida en la nuca mezclada con risas, mi nombre llenándote la boca…asegurando la presa diciendo “sos toda mía”
Yo solo te siento, te dejo, le permito al cansancio creer que me doblega y a vos que el sueño me vence.
Así te espero, en aparente reposo hasta que tu cuerpo me indica que se termina la calma.
Doy la vuelta rodeándote con mis brazos, me acerco a tu oído…
- Es simple mi vida….tan simple como respirar










